Coreografías del Cuidado

Matías Bruno, un foco analítico sobre las tareas de cuidado

Por Cristina Pérez 1

La fotografía como herramienta para hallar respuestas. También para formularnos nuevas preguntas. Para visibilizar escenas cotidianas que encubren una desigualdad estructural a la hora de llevar adelante el cuidado en el seno de las familias. Ese es el potencial de un recurso eminentemente artístico aplicado a la investigación social. Y esa fue la apuesta del sociólogo argentino Matías Bruno2 en su ensayo “Coreografías del cuidado: ensayo fotográfico”, que forma parte del libro “Las lógicas del cuidado infantil: Entre las familias, el Estado y el mercado”. Una voz iberoamericana lúcida y comprometida que nos cuenta cómo se fue construyendo este “puente” que nos posibilita transitar por un amplio abanico de gestualidades asociadas a los dispositivos de género. De este modo, inauguramos una sección que nos permitirá sumar distintas Voces Iberoamericanas a la reflexión acerca de nuestras prácticas culturales y sociales desde una perspectiva de diversidad e inclusión.

Desde hace algunos años, tanto desde la academia como desde las organizaciones de mujeres y algunos organismos del Estado, se trabaja y problematiza sobre los efectos que provoca en el desarrollo de la sociedad la desigualdad en la distribución de las tareas de cuidado que existe en el seno del hogar. Pensar en quiénes cuidan; de qué modo; bajo qué paradigma es también una forma de abordar la desigualdad entre géneros: en el 79% de los casos, lo hacen mujeres (madres, otras mujeres del hogar o personal remunerado para dicha tarea).

Estas son algunas de las reflexiones a las que nos invita el libro Las lógicas del cuidado infantil: Entre las familias, el Estado y el mercado, editado por Elizabeth Jelin, Eleonor Faur y Valeria Ezquivel, en junio de 2012, y al que el investigador del Centro de Estudios de la Población (CENEP) y docente universitario Matías Bruno le puso las imágenes que nos disparan hacia la desnaturalización de la distribución familiar de las tareas de cuidado.

“Coreografías del cuidado” es su primer ensayo fotográfico publicado, aunque ya venía incursionando en esta herramienta que aporta a las investigaciones. “Si pudiésemos descomponer el 100% de mi personalidad profesional tendríamos una porción de demógrafo, una de sociólogo y otra de fotógrafo”, afirma. Junto con Eleonor Faur, ya está trabajando en un próximo artículo que abordará el cruce entre género, cuidado y migración, en el marco de las cadenas globales del cuidado.

Esta entrevista nos permite repensarnos en medio de ese entramado poco visible e impulsar los debates hacia un aspecto pendiente de las democracias en la región: una redistribución de tareas de cuidado en clave de igualdad.

Voces Iberoamericanas¿Cómo surge y qué dimensión aporta la incorporación de fotografías al trabajo de investigación?

Matías Bruno – Es una pregunta central. Incorporar un ensayo fotográfico a un trabajo elaborado desde las ciencias sociales tiene que ver con acercar una herramienta metodológica que habitualmente no se utiliza con estos fines. Cuando en el 2010 me convocan para hacer este trabajo, las autoras me señalan que les gustaría que hiciese un ensayo fotográfico para enriquecer el proyecto. Yo venía trabajando con fotos como herramienta metodológica desde hacía algunos años pero nunca las había publicado. Acepté la convocatoria; siempre y cuando las fotos no estuviesen de adorno en el libro. Para mí no se trataba de hacer más linda la edición sino de incorporar desde una perspectiva sociológica imágenes que ayuden a mostrar y pensar la problemática. Hubo un entendimiento claro de entrada y muy afortunado. Así fue que salí a la calle con mi cámara y con el proyecto de investigación que tenían ellas sobre las lógicas del cuidado infantil. En principio, salí a buscar preguntas. Así comienzan los trabajos sociológicos. En lugar de hacerlas desde los libros o desde las temáticas, lo hice desde el campo. Primero, a observar todo lo que entraba por mis ojos bajo el concepto de cuidado. Iba a la parque, a la salida de la escuela, a visitar amigas y amigos con hijos pequeños y observaba.

Voces Iberoamericanas¿Y cómo se orienta eso hacia el eje de la investigación?

Matías Bruno – Después de este período de observación, ya con la idea de por dónde empezar, armé una matriz de información en la que identifiqué los lugares a los que quería ir a hacer fotos. Y decidí empezar por las instituciones educativas. Se hicieron las tratativas para acceder a dos guarderías del conurbano, incluidos los permisos legales a la Dirección de Escuelas y a los padres. Así hice una primera entrada a campo en la que saqué fotos. Pero hubo algo que no me gustaba a los efectos del ensayo. Entonces, comencé a ir sin cámara. Hubo un largo proceso que yo llamo de “invisibilización”, necesario para que algo tan disruptivo como un adulto con una cámara en la mano desaparezca. De ese modo, la cámara puede captar lo que capta el ojo de todos nosotros pero no la conciencia de lo que pasa. Esto lo digo porque la sociología tiene una tarea que es la de develar prácticas del mundo cotidiano que el sentido común no nos permite ver o que nos lleva a asimilarlo como algo que es así dado y nada más. En este proceso de invisibilizarme en este espacio y luego en las casas de familia o en la calle, la cámara comenzó a funcionar como el ojo sociológico del cuidado.

Voces Iberoamericanas¿Cómo cierra ese proceso para que, finalmente, logre articularse con el resto de los capítulos?

Matías Bruno – Hubo distintas etapas, ya que se trata de una metodología y no sólo un acto de tomar fotografías. El punto de partida fue una hoja en blanco. Con el acervo fotográfico obtenido empezamos a ensayar formas de contar esta historia y, finalmente, llegamos a la que se observa en el libro que identifica espacios y tareas relacionados con el cuidado. Un trabajo largo y muy arduo de edición de las fotos para que tenga una coherencia pero, fundamentalmente, que permita dialogar con los capítulos del libro. No fue solamente poner el cuerpo, hacer fotos y ordenarlas, sino trabajar mucho para ver qué decían juntas y cómo dialogaban entre ellas y con el texto en proceso.

Voces Iberoamericanas ¿A qué refiere la gestualidad del cuidado, a la que se hace referencia en el trabajo?

Matías Bruno – Avanzando en este proceso, me empecé a dar cuenta que el cuidado aparecía como una constante. Eso que denomino “los gestos de cuidado” se da en forma permanente. Si pensamos desde el sentido común en el cuidado de niños se nos aparecen un listado de prácticas concretas: darles de comer; asearlos; etc. Ahora bien, cuando uno está en una casa de familia durante muchas horas, se da cuenta que el cuidado es constante. La cámara intentó captar eso. El gesto del cuidado, que es lo que importa, se puede traducir en una mirada, una instrucción verbal hasta la intervención en los cuerpos de los niños. Los gestos del cuidado aparecieron como un hallazgo interesante y la cámara es una buena herramienta para trabajarlo. Tal vez podría haber llegado a estas conclusiones con otra metodología, pero la convocatoria a este proyecto era clara y tenía que ver con mi sensibilidad artística y con animarme a mezclar estos campos.

Voces Iberoamericanas¿Cómo se vuelca esta forma de mirar tareas naturalizadas desde una perspectiva política, desde la lógica que el trabajo propone?

Matías Bruno – Me serví de un concepto clásico de la fotografía que es el del “momento justo”, de [Henri] Cartier Bresson, un fotógrafo francés que hacía unas fotos increíbles en las que condensaba un instante único. Pero en el cuidado no hay un momento único; razón por la cual ya no estaba en la búsqueda de “la” foto, “la” imagen para la tapa de un diario, o el momento sorprendente, porque el cuidado es constante. Eso me permitió hacer fotos con más soltura y luego trabajar más en la edición y en el orden de éstas. Sería imposible no tener sentido común sobre el cuidado. Si estuviésemos pensando en cada una de las cosas que hacemos seríamos extraterrestres. Para eso está la sociología. Y la fotografía potenció, de un modo novedoso, este diálogo habitual entre el lenguaje escrito y el lenguaje visual.

Voces Iberoamericanas En algún párrafo se hace referencia a lo que significa leer esos gestos del cuidado desde la altura de los niños…

Matías Bruno – Para el lector atento, algunas fotografías son una invitación a que cada tanto bajemos a un metro de distancia y veamos el mundo como los niños y achiquemos esa brecha. Lo digo metafóricamente. Los niños ven adultos y miran para arriba; y nosotros los vemos desde arriba. En cambio, verlos desde abajo tiene que ver con escucharlos, con respetar sus derechos. La mayor parte del tiempo, los cuidamos como nosotros creemos que hay que cuidarlos. Y eso puede ser correcto. No obstante, los niños tienen demandas que para atenderlas hay que desarrollar una sensibilidad que quizá tenga que ver con animarse a ver el mundo desde abajo como ellos. Me arrastré por todos lados (risas). Es muy interesante la perspectiva del mundo a un metro de altura con la conciencia de un adulto de un metro setenta.

Voces Iberoamericanas¿Qué nos revelan las fotografías acerca de la relación entre géneros, respecto al cuidado?

Matías Bruno – Es un tema central del libro porque van a este nudo, el cuidado como uno de los aspectos del desarrollo humano. Ahora bien, cómo se administra el cuidado tiene que ver con relaciones de poder. Varones y mujeres sabemos que en estas sociedades estamos desigualmente provistos de ese poder. Y en ese sentido, las prácticas de cuidado suelen recaer desproporcionadamente sobre las mujeres. Se repite todo el tiempo -y no dudo que lo sea- que son actos de amor pero -a veces- el amor puede ser un tipo de respuesta a la falta de alternativas. Es investir de amoroso un acto que bien valdría interpelarnos sobre por qué son las mujeres quienes cargan en mayor medida con esas tareas. Incluyendo, además, por qué muchas veces las propias mujeres le asignan a los hombres algunas tareas específicas de cuidado y no otras.

Voces Iberoamericanas¿Cómo se da esa división de tareas, de acuerdo a tu experiencia?

Matías Bruno – Las fotos revelan que los varones, mayormente, hacen tareas de cuidado en espacios públicos, en determinados horarios y días de la semana, que tiene que ver con la organización de la agenda de la pareja. En el ámbito privado la mujer tiene más responsabilidades asignadas o autoasignadas; mientras que es en el ámbito público, donde el hombre tiene mayor participación. Esta es una negociación familiar que debe ser igualitaria. Esta situación debería ser abordada públicamente y estar acompañada por mensajes, campañas y políticas públicas porque debe ser una negociación igualitaria y un tema que exceda la intimidad familiar, ya que adquiere una dimensión social trascendente. Este ensayo es un aporte, una herramienta que invita a reflexionar cuántos hombres cuidan a sus niños, cuántas mujeres, en qué ámbitos, cómo y por qué. Y lo interesante es que el ensayo fotográfico tiene un alcance muy democrático, ya todos somos capaces de ver, disfrutar y pensar desde las imágenes, algo que no sucede con tanta facilidad con los textos escritos o con el lenguaje académico.

Voces IberoamericanasHay cierta variable de clase media, digamos, que se trasluce en el ensayo, ¿con qué tiene que ver?

Matías Bruno – Bueno, en esa primera exploración que demandó el trabajo me di cuenta que en los intentos de hacer este ensayo en otros sectores sociales a los que yo no pertenecía, tanto hacia abajo como hacia arriba de la estructura social, encontraba limitaciones muy fuertes y de distinto tipo. Seguramente con más tiempo de investigación el trabajo hubiera sido más abarcativo. En este caso se limitó a un año.

Voces Iberoamericanas¿Qué prejuicios fuiste identificando en lo personal y qué fractura produjo?

Matías Bruno – El cambio que produjo en mí es el de devolverle la centralidad que tiene en la vida cotidiana la idea del cuidado, y darme cuenta de que el acto de cuidar es muy potente y socialmente significativo. La sociedad entera ganaría si pudiésemos asimilar el concepto de cuidado de una manera más consciente y clara: al hacer algo por otro también lo hacemos por nosotros. Esto genera un círculo virtuoso en el que todos nos favorecemos. Afortunadamente la sociología nos presta herramientas para pensar las prácticas sociales de manera objetiva. Este trabajo cambió un poco el rumbo de mi forma de ver las relaciones sociales en general y el entramado que subyace a la práctica de cuidado.

Voces IberoamericanasPor último, ¿algún otro aspecto para resaltar que, tangencialmente, aparezca o haya dejado abierto tu trabajo?

Matías Bruno – Creo que con los cambio en la composición de los hogares, con un sostenido incremento de hogares unipersonales con personas adultas mayores que viven solas, es momento de revisar y reflexionar sobre el rol del Estado y del sector privado en el cuidado de los adultos mayores. Además, siempre que abordemos el tema del cuidado veremos que la dimensión de género aparece inmediatamente y esto es lo que tenemos que pensar entre todos. La distribución de poder en las relaciones de género debería dejar de ser un límite para la igualdad y la práctica del cuidado en los distintos ámbitos durante la vida de las personas.

Bruno, Matías (2012). “Coreografías del cuidado: ensayo fotográfico”, en Las lógicas del cuidado infantil: Entre las familias, el Estado y el mercado.

Notas

1 – Cristina Pérez, egresada de la Carrera de Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Posgrado en Gestión de las Comunicaciones, en dicha casa de altos estudios. Actualmente cursa la carrera de Abogacía de la Universidad Nacional de Avellaneda. Se desempeña en el área de Políticas Educativas y Formación del INADI como capacitadora. Fue una de las autoras de la Guía para jóvenes Somos Iguales y Diferentes y colaboró en la edición de la Guía para niñas y niños Somos Iguales y Diferentes. Colaboradora de la “Revista Tercer Sector” y “Sur Capitalino”. Conduce el programa de radio del Sindicato de Televisión.

2 – Matías Bruno, sociólogo y demógrafo. Investigador del Centro de Estudios de Población (CENEP). Docente en la carrera de Sociología del Centro Universitario de la Universidad de San Martín (CUSAM), Unidad Penitenciaria 48, y de la Maestría en Demografía Social de la Universidad Nacional de Luján.

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